Capilla de Nuestra Señora de la Soledad

En la calle Fuencarral esquina Augusto Figueroa, se encuentra una pequeña construcción de ladrillo del siglo XVIII, se trata de la Capilla de Nuestra Señora de la Soledad conocida también como el Humilladero de Fuencarral

Los humilladeros se encontraban en las entradas de los pueblos, en los cruces de caminos y eran lugares para descansar, y rezar para que el camino fuese bueno o agradecer si lo había sido, la denominación viene de humillarse e inclinar  la cabeza en señal de respeto.

La capilla está situada en la antigua calle de Santa María del Arco, llamada así porque poseía un arco del que estaba colgada una imagen de la Virgen  de Nuestra Señora de la Soledad. No hay que olvidar que desde los tiempos de Felipe II, esta Virgen era muy venerada en la capital y era costumbre encontrar la imagen en cualquier sitio del reino, de hecho en Madrid se la conoce más como la Virgen de la Paloma.

En el actual solar se levantaban, al principio, dos casas una de Alonso Rubio y otra de Sebastian Cigales, en el siglo XVIII, las dos casas pasaron a propiedad del Marqués de Navahermosa , Don Francisco de Feloaga Ponce de León, que en 1712 manda construir la capilla.

A partir de ese momento la propiedad quedó ya en manos de la nobleza, hasta que su última dueña, Doña María Luisa Maldonado y Salabert, marquesa viuda de Torneros, la donó en su testamento a la parroquia de San Ildefonso, a la que pertenece desde 1947, si bien es cierto que la entrega oficial no se hizo hasta 1952.

El cuidado y mantenimiento de esta pequeña capilla corre a cargo de la Iglesia de San Ildefonso.

El humilladero está formado por dos estancias, el propio oratorio y a la izquierda otra habitación pequeña , que les sirve como diminuto almacén.

En 1983 se restauró el edificio y como se puede apreciar en las fotos, los muros estaban enfoscados y en la pared de Augusto Figueroa estaba oculto un ventanal y un arco de medio punto y había un tragaluz que actualmente ha desaparecido. En la fachada de Fuencarral, a la izquierda hay una puerta pequeña, y sobre ella un balconcillo, que ha sido sustituido por un ventanuco. 

Antes y después
Antes y después de la reforma. La foto del antes es propiedad de Arte en Madrid.

El Humilladero es de ladrillo visto con zócalo de sillares, la planta es cuadrada con un arco de medio punto en la entrada y otro marcado en el muro de la fachada. En el portón de madera hay una rejería de principios del XVIII por la que se puede adivinar el interior a través del cristal y entre el enrejado. La puerta del humilladero en muy pocas ocasiones la he visto abierta. Un tradicional alero de madera coronado por una cruz de hierro, remata el tejado del humilladero.

 

En el  interior sobre el altar, un cuadro de Nuestra Señora de la Soledad, junto a la que aparece San Francisco de Paula, de autor anónimo y, a nuestra izquierda, una preciosa talla policromada, de tamaño natural, que representa al Cristo del Consuelo, al que menciona Galdós como “Cristo de las Llagas” en su libro La Fontana de Oro.

Fuente y Bibliografias:

Arte en Madrid

Rutas Pangea

Fuencarral Street

Madrid Metropolis

COAM

 

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