Jardín El Capricho

Un poco de historia

Situado en la Alameda de Osuna, a unos 9 Km del centro de la capital, se encuentra uno de los jardines más bellos de Madrid y el mejor ejemplo de jardín romántico de la capital, si no el único. Siguiendo el gusto de una época, finales del XVIII, donde era habitual entre los nobles el hacer gala de ostentación y boato  y celebrar fiestas o reuniones sociales en palacios de recreo lejos de la capital y para poder competir en popularidad con las fiestas que organizaba la Reina Mº Luisa o la Duquesa de Alba en sus respectivos palacios de Aranjuez y Piedrahita, Doña María Josefa de la Soledad Alonso Pimentel logró convencer a su marido, el Duque de Osuna para que le comprase en 1783 unas huertas y casas de labor al Conde de Priego en la Villa de la Alameda.

La duquesa de Osuna se implicó bastante en el proyecto de su nueva residencia y supervisaba personalmente los proyectos contratando a prestigiosos artistas, jardineros y escenógrafos, no hay que olvidar que la duquesa era una mujer adelantada a su época y una gran mecenas de artistas de los que gustaba rodearse, Francisco de Goya, Leandro Fdez. de Moratín, Tomas de Iriarte o Don Ramón de la Cruz, son algunas de las personas de su circulo de amistades.

En 1874 encargó un primer diseño a Pablo Boutelau, uno de los mejores jardineros de la Corte,que se encargó de la construcción del jardín bajo, el más próximo al palacio. En 1787, contrata a Jean Baptiste Mulot, jardinero francés que estuvo en la Corte de Luis XVI y María Antonieta y para la que construyó un jardín junto al palacio de Versalles, el Petit Trianon, que contenía una pequeña aldea con chozas donde se disfrazaban las damas y jugaban a ser campesinas. De este jardín copia la idea la duquesa. de hecho basta ver algunas fotografías del refugio francés para observar las  similitudes con El Capricho. La duquesa obliga al arquitecto y paisajista a firmar un contrato en exclusividad; trabajará sólo para ella y se marchará después de España.

 

En 1795 otro jardinero francés llamado Pedro Prevost se encargará del proyecto y un escenógrafo italiano, Ángel María Tadey y Borghini,  se encargará de la organización de los espectáculos y juegos que allí tenían lugar. 

El palacete fue construido, a partir de la casa ya preexistente, según proyecto de los arquitectos Manuel Machuca Vargas (1750-1799), discípulo de Ventura Rodríguez, y Mateo Medina.

La invasión francesa supuso en 1810 la paralización de las obras de un jardín que ya estaba prácticamente acabado. El gobierno de José I confiscó la propiedad y se la cedió al general Belliard, gobernador de Madrid, quien mantuvo a Prevost al frente del jardín hasta su asesinato por un grupo de hombres decididos a asaltar el palacio, sangriento suceso ocurrido ese mismo año. Una vez expulsados los franceses, la propiedad fue devuelta a la duquesa que continuo con su proyecto rehabilitando y replantando todo lo que se había estropeado, desgraciadamente no pudo llegar a ver terminado por completo su sueño pues falleció en 1834. La propiedad del Parque pasó a su nieto Pedro de Alcántara, este realizará dos monumentos en memoria de sus abuelos, la Exedra de la plaza de los emperadores en honor a la Duquesa y otro en honor del Duque de Osuna situado en la isla del lago, terminando las obras y el jardín en 1839.

A la muerte en 1844 de Pedro Alcántara, la propiedad pasará a manos de su hermano Mariano, que morirá en 1882 sin descendencia y dejando la propiedad endeudada y subastando sus bienes. En 1920 es adquirida por la familia Baüer que intentaran conservar el jardín. En 1934 se declara a “El Capricho”  monumento histórico-artístico. Durante la guerra civil se convierte en el Cuartel General del Ejército Republicano y al finalizar la contienda, la compañía liquidadora de los Baüer vendió la propiedad en 1945. A partir de esa venta, el jardín es totalmente abandonado y la finca se va degradando continuamente. La propiedad es finalmente comprada por el Ayuntamiento de Madrid en 1974 y en 1986 se crea la Escuela Taller Alameda de Osuna que contribuye a la recuperación y restauración del conjunto de residencia y jardín.

Los jardines

El resultado de todo este trabajo se ve reflejado en el parque que consta con tres tipos de jardines; el italiano que está en la parte baja y más antigua de la finca, con mezcla de setos y árboles de hoja caduca que permiten pasar la luz en invierno y dan sombra en verano, en este espacio se reconstruyó el laberinto vegetal siguiendo los planos y gustos de la época.

 

La avenida que nos lleva al palacio sería el jardín francés, parterre, plazuelas, praderas acotadas con setos, fuentes y pequeños puentes que cruzan arroyos serían lo más representativo de este estilo de jardín.

La parte más extensa del jardín es de tipo inglés, la naturaleza en estado puro, senderos serpenteantes, árboles grandes, flores, estanques, etc. Es dentro de este jardín, donde semiocultos por la vegetación aparecen los folies o caprichos de la duquesa, son las construcciones que dan nombre al parque y que se utilizaban para diversión de los nobles, el embarcadero, el canal fluvial, el fortín, son algunos de los elementos que nos sorprenderán

 

Los Caprichos

Una vez que hemos hablado un poco de la historia de este jardín y hemos descrito los diferentes jardines que tiene el Capricho, vamos a intentar hacer un recorrido por las construcciones que nos iremos encontrando al caminar por él.

Plano del Jardín
Cartel y plano de el Jardín

En el plano de la fotografía podremos seguir nuestro viaje, una vez traspasado los tornos que limitan el acceso a la presencia de 1000 personas a la vez en el interior del parque, nos dirigimos hacia lo que se llama plaza de toros que está justo delante de lo que era la entrada posterior del jardín, convertida hoy en entrada principal, una vez traspasada la puerta, siguiendo el camino que nos lleva por el jardín francés hasta el palacio, a la derecha nos encontramos con el jardín de los duelistas o plaza de los cipreses.

Los duelistas
Parterre de los duelistas

Las esculturas son obra de Martín López Aguado, dos columnas de mármol coronadas por bustos de Perseo y Atenea representando a dos duelistas vueltos de espaldas separados por los preceptivos cuarenta pasos. Se dice que representan al Infante Enrique de Borbón y a Felipe de Orleans que se batieron en duelo, ya que ambos eran pretendientes a la Corona española. El duelo fue llevado a cabo en la Dehesa de los Carabancheles y resultó muerto el Infante, la duquesa  quiso recordar el suceso con estas esculturas. La historia es bonita pero difícilmente creíble, el duelo al que se hace referencia en la historia tuvo lugar en 1870, años después de ya estar realizado el monumento y de la muerte de la duquesa (1834).

Siguiendo nuestro camino llegamos a la plaza de los emperadores, en ella veremos los bustos de todos los emperadores romanos y aquí está el monumento que Pedro Alcántara eligió para colocar el busto en honor a su abuela la Duquesa, La Exedra, construcción de planta semicircular rodeada de esfinges, el busto de la duquesa en el centro, flanqueado por dos grupos escultóricos, Baco y un sátiro y  Hércules con la reina Ónfale.

Dejando a nuestra espalda la exedra, llegaremos a un estanque con una fuente de ranas y delfines, antesala del palacio de los duques, residencia de verano y cuyo interior solía estar decorado con cuadros de Goya, hoy en día permanece cerrado y no se puede visitar, parece ser que el ayuntamiento quiere hacer de él un museo sobre la historia de los jardines.

Fuente
Fuente de las ranas o delfines

Continuando nuestro recorrido, a la izquierda, nos encontraremos con el búnker de la posición Jaca, sobre éste hablaremos en otro post, pues merece un capítulo aparte

Dejando atrás el bunker, subiremos por un sendero que nos llevará al Templete de Baco, de planta ovalada, no circular y en cuyo centro se encuentra la estatua que da el nombre al templete, aunque originariamente estuvo una Venus que se encuentra actualmente en el interior del Abejero, nuestro próximo destino.

Hemos dicho que la Venus se encuentra en el Abejero, lo que realmente se encuentra aquí es una copia de la original, obra de Juan Adán, que está en poder de Alicia Koplowitz.

El Abejero es una construcción neoclásica inspirada en las formas del museo del prado, las abejas entraban y salían de sus panales a través de unas trampillas metálicas situadas en el exterior, mientras y a través de cristales situados en el interior del edificio, se podía ver trabajar a las abejas

Dejando atrás el Abejero y pasando delante de la Rueda de Saturno, donde nos encontraremos una columna con una escultura de saturno devorando a su hijo inspirada en el cuadro de Goya, entramos en la parte de El Capricho que esta llena de las construcciones, estas irán apareciendo ocultas entre la vegetación

Saturno
Saturno devorando a su hijo

Lo mejor es dejarnos guiar por nuestro instinto para ir llegando aleatoriamente a los diferentes “caprichos”, nos dejamos perder por los caminos y nos encontramos con la zona de juegos, con la ría a la que cruza el Puente de hierro más antiguo de España, más que el Puente de Triana en Sevilla, cerca está la Casa de Cañas junto al lago en cuyo centro se encuentra la isla con el monumento funerario al III Duque de Osuna, el fortín, del que se dice que tenía un soldado autómata que disparaba salvas, el Casino de Baile, al que se llegaba en faluas, construido en 1815 por Antonio López Aguado y situado sobre un pozo; frente al casino, encontramos el espectacular jardín de flores.

Seguramente por el camino nos encontraremos con el “cersis silliquastrum” o árbol del amor, qué es el ejemplar más antiguo del parque y en el que si nos fijamos bien, podremos observar a dos figuras entrelazadas besándose.

Perdida entre la vegetación nos podremos encontrar con La Ruina o Casa del Artillero, construida simplemente para aparentar unas ruinas.

Nos tenemos que detener un poco en la contemplación de la ermita, de la que se cuenta que llegó a tener un ermitaño viviendo en ella, incluso se cuenta que está enterrado bajo la pirámide. Parece ser que era un mendigo que pidió ayuda a los duques y estos le dejaron alojarse en la ermita, con la condición de vivir como un ermitaño.

Finalmente, el capricho que más nos llamará la atención es la Casa de la vieja, construcción de dos plantas cubierta con un rosal, el interior de la primera planta está cubierta por musgo y el segundo piso cubierto de trampantojos. El interior no es visitable. Junto a la casa, se encuentra un pequeño huerto que da a todo el conjunto el aspecto de una antigua casa de campesinos.

No he contado todo lo que se puede encontrar por el jardín, hay grutas, estanques, cisnes, en fin un recorrido por el que hay que ir con los ojos bien abiertos y dispuestos a disfrutar y a sorprendernos.

Sin ningún genero de dudas, es un lugar espectacular para pasar un día de relax descubriendo y fantaseando por sus caminos. La distinta vegetación puede hacer que descubramos un parque distinto dependiendo de la estación del año que lo visitemos.

Tan solo recordar que solo se puede visitar los fines de semana y festivos con un horario de :

9:00 a 18:30 del 1 de Octubre al 31 de Marzo

9:00 a 21:00 del 1 de Abril al 30 de Septiembre

Más información en la Web del Ayuntamiento de Madrid

 

Fuentes y Bibliografía

Disfrutando de Madrid

¡Madrid!

Los rincones de Madrid

Manuel Blas.Madrid

Decorapolis

Pasajero 56

Un poco de Maldaz

 

 

 


3 respuestas a “Jardín El Capricho

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