Los viajes de agua

Fuente de San Bernardo. Revista Canal y Tú

En 1858 el Canal de Isabel II trae el agua del río Lozoya a Madrid, toda una obra de ingeniería que empezó en 1851 llegaba a su fin y se inauguraba la fuente de San Bernardo para celebrar el evento. Se tuvo que levantar una presa de 27 metros de altura en el Pontón de la Oliva, un canal de más de 70 kilómetros de longitud y un gran depósito en el Campo de Guardias, ya en la capital. Gracias a ello, Madrid se abastecía seis veces más de agua de la que necesitaba.

Presa del Pontón de la Oliva. Fuente Revista Canal y Tú

Pero antes de todo esto, Madrid se surtía de agua. Desde el principio de los tiempos, las ciudades han buscado la orilla de los ríos para poder crecer y abastecerse del rico y necesario elemento, el problema que tuvo la ciudad desde el principio es que el Manzanares es un río mediano que podía abastecer a una pequeña población que estaba asentada en altura con respecto al río y ocasionaba problemas para el abastecimiento. Afortunadamente, la villa era rica en aguas subterráneas y tiene un suelo que alterna capas permeables con impermeables lo que facilita la formación de depósitos que se recargan con el agua de las lluvias. Los árabes perforaron pozos a distintas profundidades para abastecerse de agua, según se iban agotando estos pozos, los escavaban más lejos de la población y había que construir conducciones para llevar el agua a la ciudad, a esto se le llamó “viajes de agua”. El agua llegaba a las fuentes públicas y desde allí los aguadores la distribuían por las casas.

Funcionamiento viaje de agua. Fuente Ayto Madrid


Estos pozos se comunicaban por conducciones subterráneas en forma de galerías construidas principalmente con barro cocido sin vidriar. Dependiendo del terreno por el que pasaban, la calidad del agua variaba y se distinguieron dos tipos de agua, el agua fina destinada para paliar la sed y el agua gorda que servía para lo demás, la forma curiosa de diferenciar el agua la daba el tiempo de cocción de los garbanzos.
Cuando en 1561, Felipe II traslada la corte a Madrid proclamándola capital de su Imperio, la ciudad incrementa considerablemente la población y empieza a escasear el agua, esta tendencia se fue acrecentando con los años y a mediados del siglo XIX, la escasez de agua en la capital era alarmante, los viajes de agua solo daban unos 6,5 litro por habitante día.
Felipe II recupera el sistema de qanats que utilizaban los árabes y construye nuevos ramales. El agua se traía del norte y nordeste de Madrid, en zonas más elevadas que la Villa por lo que se aprovechaba el desnivel existente. Para construir los viajes, se excavaban minas verticales que captaban el agua de las lluvias, y se construían galerías en descenso para que el agua pudiese correr, las dimensiones eran las suficientes para permitir la entrada de hombres para la conservación de las mismas, las medidas aproximadas son de 0.70 de ancho por 1,80/2,00 metros de altura. El mantenimiento de estas se realizaba por unos pozos de registro existentes cada 10-50 metros, que servían también para ventilar las galerías.

Galeria de un viaje de agua. Fuente Revista Canal y Tú


El suministro se dividía por distritos, cada uno con sus correspondientes fuentes, caños aguadores y personal de mantenimiento.
La época de mayor apogeo de los viajes fue durante los siglos XVII y XIX destacando los de Alcubilla, Abroñigal Alto, Abroñigal Bajo y Fuente Castellana (de uso público) y el Viaje de agua de Amaniel, este último destinado a abastecer al Palacio Real.

Viaje de agua de Amaniel

Felipe III encarga a Tomás de Angulo y al arquitecto Fray Alberto de la Madre de Dios construir un viaje de agua para surtir al antiguo Alcazar, estos hallan aguas subterráneas en la Dehesa de Amaniel y en el valle de Valdezarza situados al Norte de la Capital. Las obras comienzan en 1613 y en 1621 ya está funcionando. El arca principal de repartimiento se encontraba en la Puerta de Fuencarral.

Viaje de agua Amaniel. Fuente Ayto de Madrid

Desde el principio comprobaron que este canal no era suficiente, aunque disponían de un caudal constante, el frecuente derrumbe de los túneles y las numerosas concesiones a órdenes religiosas y a nobles hacía que el agua que llegaba al Alcazar no fuese suficiente.

Después del incendio del Alcazar, Felipe V ordena la construcción del Palacio Real y el arquitecto encargado de la remodelación del entorno (Sachetti), elabora un proyecto que refuerza el tramo que va de la Puerta de Fuencarral a Palacio, pero sigue sin ser suficiente, después llegaron sucesivos intentos de rehabilitación, Sabatini, Pascual y Colomer quisieron seguir los pasos de Sachetti e intentaron mejorar la infraestructura sin conseguirlo. A mediados del XIX, la construcción del Canal de Isabel II aseguró el abastecimiento a la ciudad con lo que se fue dejando al abandono los viajes de agua. El de Amaniel se mantuvo como patrimonio Real hasta 1954, cuando se cedió a la red municipal de aguas.

Actualmente hay dos itinerarios visitables:

Dehesa de la Villa- Arca Vieja de Amaniel

Arca Vieja- Caños del Peral

Fuente del Berro

Este viaje de agua tiene su origen el punto de encuentro del camino de Alcalá con el arroyo Abroñigal, había mucho comercio, trasiego y amplias huertas, desde 1609 el suministro de agua llegaba con flidez a la Huerta de Miraflores, que pasó a denominarse Quinta cuando fue comprada por el V Duque de Frías, en 1630, Felipe IV la toma como casa de recreo y en 1640 se la cede a los monjes del Monasterio de Montserrat. En 1686 la reina Maria Luisa, esposa de Carlos II ordena que se le sirva siempre agua de esta fuente, de esta forma los reyes tiene agua hasta mediados del XIX, cuando el agua de esta fuente se vuelve insalubre.

Fuente del Berro. Foto Ayto Madrid

Se conserva prácticamente íntegro su recorrido original en 900 m, desde la actual plaza de toros de Las Ventas hasta la entrada al actual Parque de la Quinta de la Fuente del Berro.

Este viaje de agua también se puede visitar

Existe otro viaje de agua menos conocido y es el que está en la plaza de los carros, es la obra de ingeniería más antigua conservada en Madrid y nos aporta datos sobre el origen de la capital, se conservan unos 10 metros de longitud que discurrían a cielo abierto y podrían tener relación con el arroyo que discurría por la calle de Segovia (Arroyo de San Pedro)

qanat(del árabe قناة, qanāh: «canal»), era una infraestructura hidrogeológica subterránea de irrigación, suavemente inclinada para transportar agua desde un acuífero o pozo de agua a la superficie para riego y bebida, actuando como acueductos subterráneos.

Para saber más sobre el tema, recomiendo que visiteis el blog Arte en Madrid que mediante varios artículos ha hecho un recorrido bastante interesante de los viajes de agua en Madrid

Fuentes y Bibliografía:

Ayto. Madrid

Canal Isabel II

Revista Canal y Tú

Un sereno transitando la ciudad

Arte de Madrid


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